Con el ánimo por los suelos, humillada y desquebrantada, quedó la selección de la Facultad de Humanidades, ayer por la tarde, después de enfrentarse a la imparable selección de Veterinaria quien pasó encima de ellos sin lástima alguna.
La cita fue en la pequeña cancha de la Facultad de Arquitectura, donde acudió al llamado un gran número de estudiantes de las dos facultades para apoyar con porras y gritos a sus respectivas selecciones.
Desde que Leopoldo López Sarmiento, árbitro del partido, dio el silbatazo de inicio, se notó el gran poderío que los veterinarios traían, sin importarles la cara de angustia y desesperación que los jugadores de la selección de Humanidades mostraban.
En el primer período del partido, la desorganizada selección de Humanidades apenas levantó las manos obteniendo el pésimo marcador de 11 puntos, mientras que los talentosos veterinarios lograron 25 grandiosos puntos sin gastar en exceso sus energías.
En el descanso intermedio del encuentro, cada selección hizo sus respectivos cambios, aunque por parte de los humanistas nadie le quería hacer frente a los toros y mejor se hacían de los lesionados. Por parte de los veterinarios recibieron indicaciones de su maestra animadora María Ángela Oliva Llaven. Además, aprovecharon para relajarse y tomarse unos tragos de leche de vaca, que según ellos es muy buena para este tipo de partidos.
Así, con sus respectivas estrategias, cada escuadra ingreso al área de juego, esperando tener un mejor desempeño y el silbatazo inicial para arrancar el segundo período. Toda la afición estudiantil estuvo a la expectativa de lo que las selecciones demostrarían.
Por momentos pareció que los humanistas levantan el vuelo y se perfilaban a la cima, pero los arrolladores veterinarios, saque tras saque derribaron a los defensores humanistas, a quienes si se les notaba que andaban en las nubes, ya que solo obtuvieron la agobiante cantidad de 12 puntos, que a los temibles veterinarios sumaron 25 puntos.
Quien se llevó el partido y el gusto de la afición fue Francisco Coutiño Ornelas, integrante de la selección de veterinaria, quien portó el súper número uno en su playera y que demostró del talento que lleva consigo, impactando con gran fuerza cada pelota que llegaba a sus manos.
Al final del emocionante encuentro, los dos equipos se dieron la mano en señal de que no quedaron rencores entre las dos escuadras. Por cierto, la selección de Humanidades quedó lamentablemente eliminada, mientras que los imparables veterinarios pasaron a la etapa final del torneo y esperan con ansias su próximo rival.
La cita fue en la pequeña cancha de la Facultad de Arquitectura, donde acudió al llamado un gran número de estudiantes de las dos facultades para apoyar con porras y gritos a sus respectivas selecciones.
Desde que Leopoldo López Sarmiento, árbitro del partido, dio el silbatazo de inicio, se notó el gran poderío que los veterinarios traían, sin importarles la cara de angustia y desesperación que los jugadores de la selección de Humanidades mostraban.
En el primer período del partido, la desorganizada selección de Humanidades apenas levantó las manos obteniendo el pésimo marcador de 11 puntos, mientras que los talentosos veterinarios lograron 25 grandiosos puntos sin gastar en exceso sus energías.
En el descanso intermedio del encuentro, cada selección hizo sus respectivos cambios, aunque por parte de los humanistas nadie le quería hacer frente a los toros y mejor se hacían de los lesionados. Por parte de los veterinarios recibieron indicaciones de su maestra animadora María Ángela Oliva Llaven. Además, aprovecharon para relajarse y tomarse unos tragos de leche de vaca, que según ellos es muy buena para este tipo de partidos.
Así, con sus respectivas estrategias, cada escuadra ingreso al área de juego, esperando tener un mejor desempeño y el silbatazo inicial para arrancar el segundo período. Toda la afición estudiantil estuvo a la expectativa de lo que las selecciones demostrarían.
Por momentos pareció que los humanistas levantan el vuelo y se perfilaban a la cima, pero los arrolladores veterinarios, saque tras saque derribaron a los defensores humanistas, a quienes si se les notaba que andaban en las nubes, ya que solo obtuvieron la agobiante cantidad de 12 puntos, que a los temibles veterinarios sumaron 25 puntos.
Quien se llevó el partido y el gusto de la afición fue Francisco Coutiño Ornelas, integrante de la selección de veterinaria, quien portó el súper número uno en su playera y que demostró del talento que lleva consigo, impactando con gran fuerza cada pelota que llegaba a sus manos.
Al final del emocionante encuentro, los dos equipos se dieron la mano en señal de que no quedaron rencores entre las dos escuadras. Por cierto, la selección de Humanidades quedó lamentablemente eliminada, mientras que los imparables veterinarios pasaron a la etapa final del torneo y esperan con ansias su próximo rival.
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